El parque de la muerte

Todavía recuerdo la época en que trataba de aprender a montar bicicleta y me iba a pedalear – y a caerme – al Parque Serrano. Era y sigue siendo el mejor lugar para practicar cualquier cosa que involucre ruedas en mi Chago City. Allí me caí cerca de mil veces y allí comprendí desde temprano la necesidad de levantarse, limpiarse las rodillas y seguir. Sin embargo, la Historia no podría decir que fuese un lugar para niños.

Y así, conocí de su construcción en 1670 como Plaza de la Carnicería, aunque luego se le conoció como Plaza de la Picota. Supe que durante años fue el sitio designado para la ejecución de la justicia en Santiago de Cuba. En él se alzaba el monumento a la máxima pena, y aunque fue usado para castigos menos severos, la memoria popular lo recogería como la última visión de muchos.

Supe, y no pude evitar  ver distinto al pequeño parque, sin dejar de quererlo.  Hoy, el sitio donde murió gente, rebosa de vida. La veo en cada discusión en la peña deportiva, cada niño que aprende a montar bicicleta, cada pareja que se aprovecha de su semioscuridad. La terrible memoria está allí, en una tarja a la vista de todos, pero casi nadie la lee. La Historia debe conocerse, pero su objetivo no es crear fantasmas.

Tiempo después, en uno de sus bancos, escribí la historia de uno de los verdugos de mi ciudad, historia que me ganó un premio y el reconocimiento de dos o tres. Por eso sigo sentándome a escribir en el Parque Serrano. Quién sabe, quizás un día salga de mis manos la obra que lo redima. Porque el lugar de la muerte dejó de serlo, para convertirse en el sitio donde aprendí a levantarme de cada caída, desde niña, montando bicicleta.

 

3 comentarios

    • Carlos Johann en 26 marzo, 2015 a las 7:27 pm
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    Creo que muchos santiagueros nos sentimos identificados con historias como estas, pues nuestra urbe está llena de misterios y leyendas. Sigue inspirándote en los parajes de la indómita Santiago para expresar tus ideas. Me encantó la historia y su mensaje.

    • yoyi en 27 marzo, 2015 a las 2:53 pm
    • Responder

    esta muy buena esa historia, muy fresca

  1. Bueno, para hacer honores a este parque como tu mismo decias: …”la memoria popular lo recogería como la última visión de muchos”.
    Ahi fue donde por ultima vez descargue y me despedi para siempre de Santiago Feliu, hicimos una descarga a Guitarra Limpia, que pueden leer sus interioridades en mi articulo: http://maverick.cubava.cu/2014/10/23/para-santiago-feliu/

    Quien iba a decir que iba a ser la ultima vez que iba a ver a Santiago………………………..ufff.

    Administrador del Blog: Alquimia,Entre Utopia y Libertad
    http://maverick.cubava.cu

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