Esto está dedicado al Amo, porque el Amo existe. No sé si lo lea algún día, espero que no, pero si no decía esto iba a reventar.
A mi Zahir, E*****
La diferencia clásica entre el amor y el miedo radica en el estómago. El amor debe traer mariposas, no murciélagos ni avispas. El amo llegó un día hace años, cuando yo era una niña, y por su culpa nunca llegué a conocer las mariposas. Empecé en la nada, y seguí en el Miedo. No se podía decir que me aterrorizara el amo: me aterrorizaba todo desde el momento en que mi vista o mis pensamientos tropezaban con él.
Primero tuvo nombre y edad, parentescos, oficio. Luego, con los años, fue un ser todo rostro, voz y nombre, impronunciable aunque archiconocido del que emanaba el miedo como consecuencia y atracción. Por último, fue sexo, olor, recuerdos y palabras como única prueba de la existencia del amo en esta tierra, donde lo vi llegar un día y aun lo espero. Y yo, la elegida, la nunca única, la jamás preferida pero elegida al fin, en espera de su retorno. Antes también tuve oficio y nombre, edad y parentescos, pero morí y reencarné el día que empezó la era del amo.
Le he dado todos los derechos. En este mundo de necedad, solo él hace lo que desea conmigo y yo acepto sus caprichos, en su eterno antojo de ser Dios. Ya no me importa el daño que me hace: acepto lo que viene de él con una ciega resignación que ha anulado mi voluntad y mi orgullo. ¿Hasta cuándo podré aguantar el gobierno de su mano? ¿Qué no me ha hecho ya? Me entregado en cuerpo y alma a la única semejanza de amor que conozco, aquella en que el nombre no debe ser dicho y el Miedo lo sustituye todo.
Me hace feliz unas horas, y luego mi vida se vuelve un nudo hasta que no llega de nuevo su voz en el teléfono. Y adoro cada momento de sufrimiento como cada instante de placer, aunque a veces deseo con toda mi alma que vuelva a irse, hasta otro año, en que pueda recuperar fuerzas para enfrentarme a su catástrofe, al dolor de tenerlo en este mundo.
Y rezo porque regrese para que, como dijo una vez la Loynaz, me enseñe, ya que no lo sé todavía, a vivir y morir entre sus brazos.




5 comentarios
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Interesantes palabras donde se abrazan texto y poesía. Todos siempre somos esclavos de algo y esas ataduras es lo que le dan el sentido de la vida a nuestras existencias.
Humm que bien , bastante misterioso pero a la vez interesante ……..
yo lo que creo que es que la autora de todo esto esta bastante falta de cariño….
Autor
ah tú crees?
Waoo!! sin palabras…
Esperaba otra lectura por el título…pero está muy bien lograda…nos lleba a creer sentir lo que vives..