De perros y gatos

Mi antiguo gato, Stich, era gay. Y no solo eso: el amor de su vida era un perrito chihuahua que vivía en frente. Todos los días mi gato buscaba la manera de vencer su miedo y cruzaba la calle, a ver a Caramelo. O el perrito lograba desamarrarse de la correa y toreaba carros y personas, ladrando como si le estuviera dando un ataque, hasta colarse en nuestra casa y visitar a su compañero.
A mi familia, gente muy tolerante, no le preocupó la relación tan extraña. Considerábamos a Caramelo uno más de la familia, le dábamos comida si quería y mucho amor. Su dueña, sin embargo, estaba bastante molesta. Aquello le parecía antinatural, no solo por la parte homosexual sino por la de mezclar especies tan distintas.
Una tarde, Stich se enfermó. Asomado en la puerta, solo atinaba a mirar hacia la casa de mi vecina y maullar, sin descanso, como pidiéndole disculpas a su amigo por, esta vez, no poder ir.
Caramelo cruzó la calle a toda velocidad, aullando que daba pena, y estuvo con mi gato hasta que todo terminó. Jamás he visto un animal tan triste. Cuando lo regresamos a su casa, no comía ni se queria mover, haciendo todo el tiempo ese ruido tan parecido al llanto que nos une más a esas mascotas tan especiales.
A otro día de la muerte de Stich, Caramelo intentó cruzar la calle una vez más. Nunca llegó. A medio camino un carro lo golpeó tan fuerte que el impacto lo mató de inmediato. En mi casa oímos el grito, desgarrador, y salimos.
La pregunta que quedó, y aun queda, fue: ¿Intentó Caramelo regresar a casa porque, animal al fin, no había logrado entender por completo que su compañero no estaría más? No lo creo, sé que los animales tienen consciencia de la muerte, lo he visto. ¿Cruzaría la calle por costumbre, por volver a recordar buenos momentos o incluso, por alguna llamada del Más Allá? Bueno, en mi familia no creemos en lo último, la segunda es más lógica. O, como aun sigo pensando yo, ¿habré sido testigo de un amor estilo Romeo y… bueno, Romeo y Romewo, en todo caso; donde una parte de la naranja no sabe como vivir sin la otra y se lanza al vacío?
Sea cual sea la respuesta, no dejo de pensar en la gran lección que me tocó conocer, y es esta: duélale a quien le duela, gústele a quien le guste, el amor no cree en diferencias… Y vaya, lo vi en un ejemplo bastante extremo. Si ni siquiera la naturaleza, en su sabiduría, ha impedido que dos animales del mismo sexo e incluso diferente especie se amen… ¿quiénes somos nosotros para intentarlo?

16 comentarios

Ir al formulario de comentarios

    • Kvothe en 21 abril, 2015 a las 9:53 pm
    • Responder

    Ah, vale, tenías un gato homosexual… Bien, cosas así suceden y apartando los cuatro segundos de risa que me provocó el post, podría decir que es una bonita historia de amor al estilo, no podrías haberlo dicho mejor, Romeo y Romeo. Aún así, quizás solo eran amigos, vamos, que no hay que exagerar…

  1. Hola esta interesante tu articulo
    Me llamo Carlos A. Rodríguez Díaz vivo en villa clara pero soy santiaguero .
    Puedo hacerte una pregunta

    1. hasta mil, si quieres

      1. USTED ES DE PETROCASA ESO QUEDA EN SANTIAGO.

        1. sí soy de stgo pero del centro

            • Joshue en 20 mayo, 2015 a las 9:51 pm

            jajajajajajaj…..ven acá este tio te dice que esta interesado en tu articulo y luego te pregunta si eres de la petrocasas?…..vay yo pensé que te queria contratar para algo

  2. AH TE PREGUNTO POR QUE MI PAPÁ ES DE SANTIAGO EL NO ME INSCRIBIO EL ES DE LOS CARRIÓN
    YO SOY SOBRINO DE ENRIQUE CARRIÓN OLIVARES .

    • AL95 en 21 abril, 2015 a las 10:16 pm
    • Responder

    JAJAJAJAJAJ oyeEEEEEE que bah esto si me ha hecho reir , mira que le des reinda suletas a los recursos expresivos y todo eso en tus crónicas no está mal , que pero que sueltes tu imaginación a tal extremo como eso, oyeeeee está fuerte, como dice Kvothe, vamos no hay que exagerar, podrían ser solo amigos.

    1. a ver, q yo vi cosas… q dan de qué pensar. aparte no me le mates el romanticismo a la cosa… cuando tu has visto q un amigo se mate por otro? o sea, en la vida real?

        • Al95 en 22 abril, 2015 a las 9:38 pm
        • Responder

        Bueno pero Shakespeare era Shakespeare y Romeo y Julieta ya es otra cosa , una historia entre dos humanos y de la misma especie (humana) es un poco más creible, pero igual no está mal, al menos yo me reí un pococon la historia.

  3. Gaviota no les haga caso a esos idiotas tu blog esta bueno

  4. Yo pienso ir a los carnavales de mi querido Santiago.

  5. Romeo y Romiau

    • Allenvl en 6 mayo, 2015 a las 3:40 pm
    • Responder

    Hola Gaviota
    Te deseo un Lindo Día
    Gracias por invitarme a tu blog…me ha gustado mucho lo que has escrito aca
    Te he escrito a tu correo
    Bueno, este articulo acerca de tu Gato gay y el perro del otro lado de la calle…qué decir, hoy día se ve de todo
    Dicen que el AMOR no hace distinciones, pues, las diferencias son una ilusión creada por la mente carente de ecuanimidad del ser humano
    En lo personal, esa historia del homosexualismo me cae gorda, pero, cada cual que disfrute con lo que le hace sentir, no creen?
    El AMOR no distingue entre unos u otros, nos acoge a todos en su seno
    Saludos

    • yenny en 15 mayo, 2015 a las 6:32 pm
    • Responder

    Hola, hoy navegando por la web, encontré este blog y me he puetso a leer muchos de los articulos, ahaora mismo me termine este, obvio jeje.. bueno el caso es que leo en todos los comentarios lo gracioso que le pareció a las demás personas, y no sé si soy solo yo, o muchos otros que quizas no hayan dejado su comentario, pero para mi nada de risa, bien bonita, romantica y finalmente triste la historia…y lo de que eran homosexuales o no…da igual…
    Felicidades por el blog…

    • Kirito en 18 septiembre, 2015 a las 2:44 pm
    • Responder

    gaviota, he laido ya la historia de Romeo y Romeo unas 7 veces, y no dejo de reirme, es genial, no solo como narras la historia, sino como demuestras que el amor no es solo una cualidad que es propia de los humanos

Responder a Kvothe Cancelar la respuesta

Tu email nunca se publicará.