La secundaria

Un mal tema. Un horrible tema para todos los que, como yo, fueron a parar solitos en una secundaria como la mía. Los oprimidos, los sacos de arena del prójimo. No era culpa de ellos: yo era blanca (en el aula solo habían tres blancos… todos éramos iguales: aparentemente muy fáciles de amedrentar), era muy, muy delgada (rayando en lo raquítica), tenía escoliosis, espejuelos, tartamudez y muy pocos deseos de parecerme al resto. Era el blanco perfecto.
El bullying no es algo gracioso. Es bastante horrible, en mi secundaria alcanzaba tantos niveles el abuso que, en los tres años que estuve allí, hubo decenas de cabezas metidas en la taza del baño, seis intentos de suicidio por pastillas, más de diez lesionados a los que hubo que llevar al hospital por broncas, y dos intentos de asesinato (una tijera clavada en el pecho y una profesora a la que le cayeron a cabillazos). Muchísimos padres fueron a hablar con los profesores, muchos hijos fueron víctimas entonces de las represalias por “chivaticos”.
Yo no era tan fácil como mis compañeros pensaron en un principio. Me fajé, a pesar de ser extremadamente pacifista. No acepté guaperías, y me enfrenté a varones, pandillas, profesores y al que se me hiciera el gracioso. Una vez que salió el escalafón y me di cuenta que me tocaba pre (y Mendive, no cualquier cosa), empecé a dejar los libros en la casa y a cargar con un cable de teléfono, para que me librara de todo mal. Cuando uno aguanta el acoso de una profesora con antecedentes siquiátricos por más de cuatro años en la primaria, el acoso de un grupo de adolescentes parece juego de niños.
Ahora es momento de matar fantasmas. No fui una de las que se intentó matar, ni me lograron volver loca. Me hice fuerte, pero es hora de pasar revista al costo. Y es que jamás he podido dejar de decir las malas palabras y las vulgaridades con las que sobreviví en aquella etapa. Nunca he vuelto a ser la chica dulce que era. Me he vuelto bastante fácil de alterar, y aunque jamás llego a la violencia física, sé que soy una persona violenta. He perdido la fe en la gente: el que es malo cuando aun es inocente, es malo siempre, aunque la sociedad lo obligue a disfrazarse de buena persona.
Lo bueno, porque algo bueno hay, es que aprendí una lección única. Hay que aceptar a las personas como son. Ni el físico, ni los defectos y menos las enfermedades son motivo para sentirnos superiores a nadie. Otros, víctimas como yo, aprendieron a abusar de los más débiles, para compensar o vengarse del abuso que sobre ellos mismos hacían los más fuertes. Una cadena de violencia que nunca acaba bien, ya sea que seas plancton o tiburón.
Supongo que, a pesar de todo, vencí, porque salí siendo una buena persona a pesar de lo mucho que intentaron volverme bestia.

12 comentarios

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    • Nosiel en 7 mayo, 2015 a las 2:16 am
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    Es la historia mas linda que he leido..deberian publicarla en la Editorial de Ciencia y Educacion o en gente nueva

    1. deberían dejar que se conociera, eso sí.

    • Dayron en 11 mayo, 2015 a las 1:45 pm
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    Se lo que se sufre, yo estudié en la Secundaria antinio Maceo, que era una de las peores en acoso y abuso, por suerte, te llenan tanto la cabeza que entras medio acomplejao y te fajas con el primero, impartí record de peleas empezando por el primer dia y nunca me dejé meter el pie, para colmo era flaco (o soy) y de contra tenia que defender a otro tonto que andaba conmigo, mari todos pasamos por eso, o por lo menos la mayoría

    1. pero o me puedes negar q te marca, mijo. a mí al menos me marcó…

    • Allen Vidal López en 11 mayo, 2015 a las 8:48 pm
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    Hola María
    Es un gusto poder al fin leer tu artículo sobre tu espantoso tiempo de secundaría…mi tiempo de secundaría básica fue un paseo de barbies comparado con tus experiencias…
    Pero, es como reza una sentencia de Buda: “El odio no llega a su fin con más odio, sólo con AMOR llega a su fin el odio”…Gandhi, por su parte, expresó que si aplicamos el tan consabido “ojo por ojo” el mundo quedaría ciego…soy pacifísta como tú y también he tenido tiempos difíciles, pero, aunque no olvido…aprendí a perdonar
    Pienso que todos los seres humanos de este planeta deberíamos ayudar a construir escuelas y sistemas educacionales como el que pensó en su tiempo el gran Tagore
    Pero, Cuba todavía tiene mucho que aprender…obviamente este país no es un ashram
    Tenemos que aprender a escuchar al Corazón, amiga mía
    En algún lugar dentro de la vastedad del lago de tu espíritu aún vive esa niña dulce que una vez fuiste…estás dispuesta a llevar a cabo esa Búsqueda Espiritual que te llevará de vuelta a encontrarte con esa parte de ti? es algo en lo que deberías pensar
    Paz y AMOR, siempre

    • Omar Luis en 15 mayo, 2015 a las 6:33 pm
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    me gusta tu trabajo sobre el acoso, yo también sufrí el acoso por el resto de mi aula desde la primeria misma hasta la secundaria… o sí, mi infancia fue una triste, una muy triste y desgarradora pesadilla, lo que yo nunca tuve el valor de enfrentarme a mis atormentadores y mi padre no quería hijos cobardes así me exigía que no me dejara dar, pero sus amenazas de darme él si me dejaba pegar por los demás no me hizo más valiente, lo que me quedaba era llorar y aguantar en silencio. ya soy grande y es raro a mi entender que los que me golpeaban cuando era un “peque” ahora me saluden como si nada. las cicatrices visibles se han opacado o ido de manos de la pubertad. pero las que no se ven y remuerden tu mente para que nunca olvides, siguen ahí, y yo saludo con hipocresía y les corto el diálogo o los despido rápido, hasta con mala forma, porque me vienen las imagenes de mías de cuendo niño llorado y me desgarran el alma, el bulling continúo hasta finales del pre pero allí yo ya no estaba solo y eso lo hizo más soportable. hoy no soy el más valiente, pero digo lo que pienso y estoy dispuesto adefenderlo al precio que sea conveniente, amigos míos son el dolo y la astucia, los golpes son el último recurso, pues se que por ellos no puedo ganar pero si tengo que usarlos me ayudare de ser preciso de palos y piedras por tal de hacerme valer. esas infancias oprimidas enseñan: o aprendes y sales adelante o terminas ofreciendo una triste escena colgado de una sábana en uno de loa baños de la escuela…

  1. Gaviota:
    Creo en toda tu historia, esa misma que no a pocos en esta vida les suele suceder, pero por pena o temor a ser juzgados no se atreven a contar pues a veces suele ser más bochornosa de lo que podemos imaginar, felicito y elogio tu valor a l plasmarlas asi de fácil y no critico a aquellos que no lo hacen por las razones que sean, yo por ejemplo mi primaria fue súper, al llegar a la secundaria todo se complicó, imagina en una escuela de deportes en un equipo de futbol, en un aula donde todos mis compañeros eran karatekas, judocas o tae kwon docas, solo podía abogar al valor personal y a los conocimientos de como fajarme en la calle, con un encuentro diario en los tatamis del baño, donde las peleas terminaban 10-0 a favor de los más fuertes, ojos ponchados con la justificación en la casa de que los adversarios estaban en las calles, meriendas perdidas supuestamente olvidadas en cualquier pasillo, profesores con amnesia total a recordar quienes eran los agresores o de hacerse los de la vista gorda, pero todo tiende a cambiar, hoy tengo 2 hijos que cursan estudios en mi misma secundaria, existen tal vez los mismos problemas, no lo sé, pues ellos no me lo comentan, pero para que cosas como estas no pasen los educo a ambos y entreno diariamente para que responda ante cualquier situación de estas, lo más importante es educarlos en la necesidad de denunciar la situación y si es necesario aplicársela al infractor bajo la premicia de actuar justificadamente en defensa propia por peligrar la integridad física y mental de ellos( recordemos que esto no es un juego y lo que dices que es el fin donde desencadenan todas estas historias es cierta) sin mucho miramiento pues a la corta o la larga son los padres quienes sufren los traumas de sus hijos los que a veces permanecen callados por evitar estas problemáticas, sobre este tema puedo opinar y comentar un montón, soy actualmente profesor de defensa personal y cuento con un grupo bastante extenso de alumnos que se acercan a mí para recibir clases y saber defenderse muchos por sufrir este tipo de situaciones a diario…

  2. He vivido algo similar, pero como tu sabes lo que no mata te vuelve fuerte. En mi caso me encerre en mi propio mundo, y solo permití la entrada a personas que me valoren como soy. Casualmente esas personas son igual que yo, no, las casualidades no existen. Está claro que todos tienen su lugar en este mundo. He intentado relacionarme con diferentes circulos sociales, claramente esto provoca una personalidad camaleón, pero he descubierto que el llamado bulling, solo ocurre en circulos sociales por parte de las personas que menos valor proyectan, por ello recurren a minarselo a otros… No considero que para ti, ni para nadie, esto sea mala suerte, es un hecho que las personas que han sido victimas de las bromas pesadas sujetas a esta forma de ganar valor personal se vuelven desconfiadas y por lo general son catalizadores de estima, precisamente porque se vuelven impredescibles y seguros de si mismos (bueno, eso es solo en el mejor de los casos), a veces se encierran en su propio agujero de gusano y llevan a cabo un período de preparación psicológica para enfrentarse al mundo (un método que aunque no parece llevable resulta muy efectivo).

  3. gaviota… lo siento… cuando sabemos una historia como esta son momentos que uno quisiera tener tal “poder” y cambiar lo que uno desee, arreglar lo que esta mal, o simplemente es cuando uno cree en una deidad mas alla de nuestro entendimiento “dios” son cosas que ayudan a sobrellevar todo, no soy alguien creyente, creo que uno obtiene lo que logra con sus propios esfuerzos, nada cae del cielo y cuando uno tiene tan poco debe luchar con uñas y dientes para salir adelante, uno es capaz de salir adelante a pesar de como crecio, a pesar de como debia haber sido y hace que uno mismo se sienta “importante”, y se diga, yo soy bueno, mira como soy, y se sienta orgulloso de si mismo mirando el resto que estuvo a su lado pero eligieron otros caminos.

    Me fascina tu blog, puedes tener la certeza que tienes un seguidor mas, me fascinan tus historias, tus palabras, no te conozco pero atravez de estos textos haces que todo el que lo lea tenga un pedacito de ti.

    PD: Deberias poner una seccion de Acerca de… o sobre ti, con datos, contacto, no se… en caso de que “alguien” YO, quiera saber mas de ti.

  4. ¡Excelente artículo! yo experimenté que es eso igual!, soy otro sobreviviente! lo mas lindo es que actualmente también se ve y me surge la pregunta.. ¿Qué hacen las autoridades escolares ante este fenómeno? muchas veces pasa en frente de sus ojos y nada sucede, el abusador queda impune..
    Saludos.

  5. Felicidades por haber salido victoriosa,lo peor del bullying es quedarse solo con la marea en contra.Pero no dices si tu secundaria fue sólo eso.

    1. hubo buenos momentos, q quieres q te diga. y buenos amigos. pero más q nada sí, bullying y unas cuantas hist de bullying ajeno para contar.

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