Hace muy, pero que muy poco tiempo, 5 productos que pudieran ser considerados fácilmente como de primera necesidad estuvieron tan inaccesibles, que provocaron más de una reacción popular. Este artículo no pretende cuestionar a las entidades correspondientes, ya eso se hizo en su momento. En realidad, pretendo cuestionar el papel de los medios de comunicación en todo esto: para bien o para mal, este trabajo va a comprobar lo que se comentó en los medios y queda por uds, en sus comentarios, decirme si se enteraron o no, o si fueron suficientes las informaciones y explicaciones recibidas.
1: LOS CONDONES
La primera de estas “crisis de abastecimiento”, por su importancia al afectar la salud, fue la de los condones. En 2014 no habían preservativos en las farmacias, luego se vendían unos con fecha de venciimiento 2012. Confieso que yo no me fijaba jamás en este ni en los otros controles de calidad de este producto tan delicado para muchos de nosotros, los que aprendimos a no tener sexo sin ellos, pues “sin condón ni pensarlo”, según nos enseñaron. Luego nos enteramos por los medios nacionales de que estaban cambiando la fecha de vencimiento a 2014 en los envases pues, según Salud Pública, los condones “habían sido comprados en el año 2009, arribaron a Cuba con la fecha de vencimiento por tres años, a pesar de que estaban concebidos en el contrato y por el fabricante para su uso por un periodo de cinco años”.
“Al vencerse ese plazo en el año 2013, enfrentamos la contradicción de tener un producto en buen estado, apto para su utilización, pero con la fecha impresa supuestamente caducada. Así no podían ser distribuidos, por lo que se siguió el camino establecido ante las entidades regulatorias, para comprobar que realmente los condones conservaban su calidad” (Rafael Pérez de la Iglesia, coordinador de la línea de condones del Centro Nacional para la Prevención de ITS y VIH SIDA, para Granma). Por supuesto este asunto de reetiquetar los preservativos trajo consigo una enorme desconfianza por parte de los compradores (yo entre ellos). Y no es para menos, los comentarios volaban y la prueba estaba en nuestras manos. Por ello, decidieron llevarlos “a las farmacias sin retiquetar y allí se les explica a los clientes que los condones Momentos cuentan con las garantías establecidas, pues están dentro del límite permisible de cinco años después de la fecha de fabricación (2009)”.
La crisis del producto no fue, en este caso, tan mala como la reacción, perfectamente lógica, de la gente ante una reacción muy ilógica de las entidades: la de cambiar las fechas de vencimiento, sin dar explicaciones hasta que no fue evidente el clamor popular.
2. DIPIRONA, ANTIALÉRGICOS Y ANTIBIÓTICOS.
Aquí en Santiago, hasta hace apenas unos días, no se podía encontrar un antialérgico de ningún tipo en las farmacias santiagueras. Esta crisis empezó el año pasado con la Dipirona, medicamento “resuelvelotodo” para los cubanos, que nos hemos visto impedidos de usar aspirinas por culpa de los mosquitos y su dengue.
El el sitio del telecentro provincial, Teleturquino, en abril de este año se leía “La inexistencia, últimamente por falta de materias primas, de algunos los medicamentos con demandas de la población como el meprobamato, la aspirina, la dexclorfenamida, el iodo pubidona, la vitamina C y las Sales Biliares, ocasiona molestias a la población que acude en busca de una solución.” Los antibióticos no orales, específicamente los colirios y pomadas, están perdidos desde 2012. La respuesta es siempre la misma: falta materia prima. Insto a los periodistas a que vayan un poco más a fondo en este tema, algunas opiniones de la gente plasmadas en los trabajos, no estarían mal.
3. EL DESODORANTE
Aquí salimos de la primera necesidad para entrar el los asuntos de higiene. Hay quien me ha comentado que la falta de productos de aseo personal no es fatal ni mucho menos, que nadie se va a morir por eso. A esas personas les recuerdo las epidemias que han asolado a la humanidad y que se han debido precisamente a este factor. Entonces, los productos de higiene son tan importantes como los medicamentos, pues no solo contribuyen a la salud física como a la sicológica. Aclarado este punto, les cuento.
No había desodorantes en ninguna tienda recaudadora de divisas, así que volvimos a las tiendas en moneda nacional, tan abandonadas, para encontrarnos conque allí tampoco había. Tuvimos que recurrir a esas técnicas que nuestros padres aprendieron cuando el Período Especial, hubo quien usó talco, perfume (malísimo, muy contraproducente), y hasta champú. Hace años el bicarbonato, que en mi experiencia funciona muy bien, no se ve ni en los centros espirituales.
Entonces los merolicos, expertos en el arte de salvarte el pellejo a costa de venderles hasta tu alma, aparecieron con sus módicos precios. Yo vi quien pagó 5 cuc por un pomo de desodorante que en otras condiciones hubiera costado 2.
En este caso, los medios no comentaron casi nada, excepto por aisladas intervenciones para Granma digital… y todo lo que se dijo en Cubadebate, como siempre. Cargadas de números, estas entrevistas solo fueron leídas por quienes frecuentan el intranet que, les recuerdo, no somos muchos. Pienso que este asunto debió tener una cobertura mediática más general y asequible, pues el problema era real, asequible y olfateable.
4. LAS MÁQUINAS DE AFITAR
Que aún están en crisis por cierto. Ojo, en este trabajo abordo desde el punto de vista de la población de a pie, la que no va a comprar un desodorante en 6 cuc ni una máquina de afeitar sin cuchillas de repuesto en 9 cuc, porque, sencillamente, no puede. Esas, las de 6 cuc en adelante, nunca se perdieron, poruqe nadie nunca las compra. A veces pienso que se dejan de vender los productos más baratos para que estos más caros tengan mercado. Si es así, me quito el sombrero ante la estrategia comercial…
En fin, a lo que íbamos. No hay máquinas de afeitar. No aparecen, no se ven. Granma, en su sitio digital, contaba que “En los primeros meses del año productos como el desodorante, el papel sanitario estuvieron fuera del mercado casi en su totalidad. Ya en estos momentos han logrado “estabilizarse”, pero otros no han corrido la misma suerte. En la tienda Carlos III por ejemplo, ubicada en Centro Habana y perteneciente a la cadena Cimex, en el instante de nuestra visita no había rastro de colonias, talcos, máquinas de afeitar, quita esmaltes… los cuales, según la dependiente, “hacía rato no entraban”.” Claro está, se hablaba de La Habana. En el resto del país era incluso peor. Cubadebate copió el artículo, lo único que cambió fueron los comentarios, por cierto bastante subidos de tono. Más nada.
5. LAS ALMOHADILLAS SANITARIAS
Dejo este producto para el final porque me voy a referir a su falta de calidad, más que a su escasez.
Cada producto que sube al mercado tiene una serie de regulaciones que no solo aseguran su calidad, sino que lo hacen único o mantienen su nivel, de forma que sea fácilmente reconocido como marca. Un ejemplo de ello es la Cocacola: la etiqueta tiene muy pequeñas variaciones, al igual que el sabor. Esa es su marca.
Las almohadillas sanitarias en Cuba son un producto que se entrega “por la libreta”. Te pueden vender las de mayo en octubre perfectamente, si no las compras antes de cierta fecha las pierdes etc. Para colmo, todos los meses vienen diferentes. Para peor. Las de este mes, tienen solo una raya de pegamento de pésima calidad, y las alas no tienen ni una gota de este. Las del mes pasado, traían el pegamento en la parte donde se supone que debe ir la piel: cada vez que te las quitabas, era extremadamente incómodo. Entonces se corren de lugar, hay que vivir preocupándose por que estén en su sitio, no brindan confianza como producto.
No pueden imaginarse mi asombro, pues, cuando laí en el sitio del periódico Escambray, de Sancti Spíritus, un titular que decía “Ratifican calidad de almohadillas sanitarias producidas en fábrica espirituana”, donde hablaban mil maravillas sobre la calidad de estas.
En otro medio, leí que “La almohadilla Mariposa continúa con sus estándares de calidad, agrega el directivo, según la certificación obtenida a través de la Oficina Nacional de Normalización, la marca cubana ISO- 9001, condición que se mantiene desde hace más de 8 años.”
No sé qué comentar a esto. ¿Qué me dicen uds?
Ago 19




4 comentarios
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Querida Gaviota no hablaremos de concecuencias porque de mas esta decir el riesgo al que te expones , pero apoyo tendras incondicional mio pues la realidad es unica y veraz, y el deber de todo periodista es cumplir con sus lectores porque delito no es solo el que comete fechorias, delito es saber la verdad de los hechos que afligen y guardarlos para que muchos sufran a causa de una verdad escondida, para mi criminal es aquel que desinforma para jugar con la mente y sentimientos de los afligidos esos para mi son los criminales, tu eres la luz de la verdad y por mas que digan que no te apoyo y defiendo a la hora de expresar la verdad, continua gaviota que tus alas no las amaine el viento sin mas un alguien en tu blog, ssiao Mary.
ok lo leí todo, si estas realista.
igual este es mi blog, puedes dejar alguna idea tuya
http://crhfotografia.cubava.cu/
A ver, si dejamos a un lado que quizás nos autoflagelamos al comentar al respecto debemos recordar que “somos un país bloqueado que no puede importar todos esos productos de forma masiva”. O al menos, eso es lo que te dirían si preguntases a un directivo. Personalmente considero inexcusable la desaparición de artículos de gran importancia como los condones, antibióticos y para ustedes las mujeres, las almohadillas sanitarias. No hay justificación para dejar de expender productos que cuidan la salud y la higiene popular, incluso si el bloqueo lo impide o lo que sea. Nada está por encima de la salud del pueblo, es lo que debería siempre tenerse en cuenta. No puedes gobernar un pueblo moribundo…
La mayoría de estos artículos son básicos y fundamentales en el hogar por lo que tienen gran demanda del pueblo. No es nada agradable levantarse y comenzar el día sin poder asearse adecuadamente. El correcto aseo influye psicológicamente en las personas y es capaz de generar buenos o malos estados de ánimo. Es curioso que hasta el hecho de no poder perfumarte en una mañana, pueda afectarte el resto de un día. Y mejor no hablemos de las causas que provocan que estos productos estén en falta; o mejor dicho, mal distribuidos, porque estoy seguro que la mayoría de las veces no están tan ausentes. Aquí lo que falta es cerebro.