Ayer se fue, comienza una canción. Tomó sus cosas y se puso a navegar… José Luis Perales me dio desde niña el asomo de un sueño. Su corazón buscó una forma diferente de vivir, decía, a su velero lo llamó Libertad, en el cielo vio gaviotas y pintó estelas en el mar. Habla sobre una muchacha que un día se hace a la mar. Sola, llena de sueños pero más que nada, buscando una paz que el mundo como lo conocía no sabía darle. Confieso que mi seudónimo tiene mucho que ver con esa canción, aunque en realidad surgió mucho antes. No importa que un cura colombiano me pusiera Gaviotica desde los 3 años, no fue hasta los 10, cuando oí el tema de Perales, que entendí lo que era ser una gaviota.
Hace unos días fui a ver a mi familia al pueblo de los 1001 ciclones, ¿se acuerdan? Santa Cruza del Sur, Camaguey. Fui a la playa, que estaba vacía, me acosté en una hamaca a la sombra mirando el mar. Las gaviotas volaban y se posaban en el muelle. Y en mis sueños dibujé gaviotas. Entendí que siempre quise las cosas equivocadas.
Ahora sé cual es mi sueño: tener una casita blanca, pequeña, con un portal. En el portal habrá un columpio de esos grandes de madera, y estará mirando al mar. Yo me sentaré en el columpio con un libro en la mano. Al atardecer, estaré en una hamaca en la playa, o en mi bote velero que se llamará Libertad, y ahí esperaré el famoso rayo verde que se puede ver cuando el sol toca el horizonte, pero que solo lo ven los escogidos. Sin las luces de ciudad, el cielo se verá llenito de estrellas. En mi barco habrá un telescopio, para darme gusto mirando aquello que me hace sentir humilde y a la vez tan afortunada: la inmensidad del universo. Así viviré, sin tantas preocupaciones más que las cotidianas (que ya son bastante), sin preocuparme o enterarme de si el mundo se cae o no.
Seré feliz, sin dudas.
Mientras puedo decir que cuando regresé de aquella playa, mi padre se encontró con algo que jamás se imaginara. Mis ojos dejaron de ser verdes, como sucede cerca del mar, y dice que por un momento se topó unos ojos azules como el mar
Sep 07





3 comentarios
muy hermoso y agradable, tu escrito. Tambien es muy inspirador para q las personas dejemos de pensar en lo material y busquemos la libertad en las cosas lindas de la vida, ya q al final la vida asi como la tenemos hoy se puede terminar mañana.
No pude contar todas las imágenes que pasaron por mi mente al leer ese texto. No solo lo asocié con el mar y las gaviotas, sino que además trajeron a mi mente innumerables pasajes de mi infancia, donde mis sueños y fantasías de niño definían mi realidad. Es lógico que ya no piense igual en muchas cosas, como cuando desesperadamente anhelaba que se me cayera un diente para recibir algún regalo del famoso ratón Pérez; sin embargo hoy me aferro a los sueños que tengo y velo por ellos, todos le dan sentido a mi vida. Siento nostalgia porque en ocasiones quisiera vivir esos momentos de infante; y gritar al cielo “Sí creo en las hadas”, como lo hizo Peter Pan. Esto es un consejo: El día que quieran sentirse niños háganlo sin pena, derramen la inocencia sobre ustedes; solo las desgracias pertenecen a los adultos. Y si por casualidad ya tienen hijos, sean niños junto con ellos. Siempre defenderé aquel versículo que leí y ahora lo repito con mis palabras: “Hay que ser como niños para alcanzar el cielo” (Mateo 18:3)
Si eso es lo que quieres a por ello tia …solo ten claro hacia donde quieres ir no te pase como Alicia que cuado pregunto cual era el camino correcto , y le preguntaron a donde iba no supo responder…..