Contra todos los molinos de viento?

Hay un lema que aprendí muy joven, y hoy vengo a entregárselos como regalo. Es sencillo y tan simple que parecerá autoayuda. Dice así: Uno debe aprender a elegir sus batallas..
Hoy les traigo un concepto nuevo: El Snobismo Proletario. Se rige por las siguientes leyes:
1. Todo lo que suene a pequeño, medio o alto burgués está MAL.
2. Todo lo que no trate de política, economía o justicia social es superfluo.
3. Todo lo que venga del Capitalismo es malo.
4. Todo lo “bonito”, es decir, estéticamente correcto, es una “construcción consumista q nos meten en la cabeza por la globalización” y bla bla bla.
Estaba leyendo un artículo del Caimán Barbudo sobre el programa De arte y corte que dan en el Educativo 2. El periodista, haciendo gala del elitismo propio de la intelectualidad (o pseudointelectualidad), del igualitarismo extremo (y por tanto tonto) de los comunistas viejos: en fin, haciendo gala de un “snobismo proletario” nivel “por favor que se calle ya”, hablaba acerca de cómo se había sentado con su familia (nietos incluidos, eso lo cambia todo) frente al TV a reírse y alterarse por tanta tontería de moda. Ustedes, que me conocen, se podrán imaginar lo que le contesté. Y luego decidí dejarlo ahí. Hay que escoger las batallas. La gente no cambia de mentalidad por escuchar a otros. La gente, de por sí, no escucha y por principio, no cambia. A no ser que la vida les suelte un bofetón. Otra de mis leyes básicas: Las cosas cambian, la gente cambia a las cosas, las cosas cambian a la gente, pero ni la gente cambia por sí sola, ni la gente cambia a la gente.. No está en nuestra naturaleza.
Uno no puede fajarse contra todos los molinos de viento. Llega un punto en el que uno está demasiado viejo, y sabe que hay cosas que no va a cambiar. Por tanto, se enfoca en otras prioridades. La gente va a seguir juzgando por la apariencia al mismo tiempo q jurará por su madre que no juzga por las apariencias. La gente seguirá poniendo etiquetas y dividiendo a la gente y las cosas en distintos renglones, y lo más que podemos esperar es que al menos los dividan, sí, pero no los comparen. Los jueces hombres y heterosexuales seguirán favoreciendo a las concursantes mujeres, jóvenes y lindas así no se acuesten con ellas. Los otros concursantes seguirán murmurando por lo bajo en contra del favoritismo, pero solo porque dicho favoritismo no es con ellos. La gente seguirá quejándose cuando alguien se cuela en la cola, solo porque no tuvieron la inteligencia de colarse ellos. La gente es, ha sido y seguirá siendo, así.
Hay que escoger las batallas. Qué le queda a uno? Ser mejor cada día. Leer, si lo desea, la Biblia, o Paulo Coelho, o Mujercitas, o el Principito, o lo que sea que lo ayude a mejorar. Y cagarse en los que juzguen. Y seguir oyendo, q sé yo, Camila, aunque sepan que la mayoría de la gente los va a juzgar.
Porque tengan en cuanta algo: Esos que los juzgan, tambien tienen su pecado, y ciertamente son bastante infelices. Son infelices porque se leen el Quijote aunque no les guste, solo para no tener que admitir que les gusta 50 Sombras. O porque se sienten obligados a escuchar a Silvio o a Sabina todo el tiempo cuando lo que quieren es salir un rato a bailar salsa. O porque se sienten en la responsabilidad de mantener un discurso, una imagen, como la gente de la novela brasileña que anda con la Biblia en la mano, pero con el cartel bien grande y para afuera, para que todos lo vean, cuando Jesucristo dijo bien clarito que no le gustaba la gente que ostentaba de su fe.

3 comentarios

    • mandy14 en 30 mayo, 2017 a las 7:43 pm
    • Responder

    Tal es grado de HIPOCRESÍA que existe en el mundo,hay mucha gente que trata de mantener una imagen siempre es por algun motivo o razón para ellos muy poderosa.

  1. El hombre quiere ser feliz, pero la sociedad le muestra la forma en que esta obligado a hacerlo y entonces……………..como puede ser feliz????

  2. Saludos Gaviota, soy Auditore, admin del blog http://cubaven.cubava.cu/ Finalmente doy con su blog. La verdad tiene mucho contenido interesante aquí y vale la pena darse un respiro a indagar en el contenido que usted publica. De las cosas que ha posteado quizás esta es la que más me llamó la atención.

    De pequeño entendía el mundo con una simpleza que ahora añoro, a mi entender no habían personas malas sino malos momentos en las personas. El mundo de los adultos a veces me parecía absurdo, observaba a las personas pelear entre ellas y luego las veía fingir reconciliarse, digo fingir pues en muchos casos a hurtadas escuchaba comentarios viles y llenos de incongruencia mientras uno de los reconciliados no estaba presente.

    Ahora ya no soy un niño y esas batallas llenas de argumentos y de falacias infinitas me siguen pareciendo ajenas, absurdas y decepcionantes. A pesar de que entiendo muchas razones del por qué existe la hipocresía y la plena sinceridad es inalcanzable. Me encanta seguir creyendo que existen personas con el valor suficiente como para desnudar el alma de despojos mundanos y darle la cara al mundo llenos de la sinceridad con que somos puestos en el.

    Lamentablemente el trigo y la cizaña crecen juntos, muchos lobos con pieles de cordero también se visten de sinceros, de igualitaristas, de elitistas y de muchas cosas más que una y otra vez han traído desgracia a este mundo. Cuando alguien clama tener la verdad suprema y la razón ineludible para enmascarar su sed de poder tras la bondad y el proselitismo de la equitatividad, el daño es inevitable a los que le disientan. Tiene toda la razón, hay que escoger las batallas… Y a esto le añado… el momento, las personas y lugar donde hacerlas. A menudo es difícil que la razón gane en el terreno de las falacias. A veces es más sabio dejarlos ahogarse en su propia ignorancia e irracionalidad egocéntrica. Pero el ánimo crítico, la libertad de pensar con cabeza propia y sin dogmas nunca debe de perderse a pesar de que los vientos subculturales y pseudointelectuales azoten con fuerza a la verdad y a la razón. Siga escribiendo

    Un abrazo y espero su visita por mi blog, aunque publico otro tipo de contenido, me gustan las variedades en las opiniones y la suya será bienvenida allá. Hasta entonces un abrazo

    Auditore

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