Imagínense a esta Gaviota despreocupada caminando muy campante por su ciudad. Ya saben: con el chasis medio virado y la cabeza en las nubes. Y de pronto paso por al lado de un basurero y he aquí un nylon que se mueve. Ahora, como uds saben esta Gaviota es muy valiente… cómo no… así que cuando paré de correr y me di cuenta que el nylon era muy chiquito como para contener algo dañino (eso fue más o menos una cuadra más allá), eché para atrás. Ya les dije: muy valiente. Abro el nylon y me encuentro a dos gaticos medio asfixiados y deshidratados. Y había que verlos… chiquiticos, uno barcino y el otro blanco y negro. Y yo me pregunto: ¿a qué idiota se le ocurre esperar a que dos gaticos desteten, tengas los ojos abiertos y puedan caminar (o sea, botarlos con muchos más chances de sobrevivir) y luego dejar el nylon cerrado para que se asfixien? Espero que no haya sido ninguno de uds… porque cogen golpes.
Evidentemente, no los puedo tener en casa, pensé, porque me botan con todo y gatos. A cada rato rescato uno, y aunque nunca los conservo siempre la bronca es de ampanga. Lo más lógico era dejarlos ahí, con el nylon abierto, para que alguien los recogiera o algo así. Así que, por supuesto, esta Gaviota tan práctica hizo lo que debía. Los recogí y me los llevé para la casa. ¿Qué, lo dudaban? Así que estoy desde el viernes dándoles comida y pasando tiempo con ellos hasta el punto de que me siguen a todas partes y me despiertan a las 6am en punto con su bulla.
Pero bueno, ya regalé a Jordi, el blanco y negro. Correción: Doméstico de pelo corto. La forma culta de decirle “sato” a un gato. Me dolió un mundo y hasta lloré. Era el más gordito, una bolita preciosa que se iba de lado cuando caminaba y se dormía chupando el biberón… o mi dedo, que para él eran lo mismo. Me arañó las manos para que no lo dejara ir… Lucía desesperado. Aun me queda Rallao, pero también se irá. Es lo justo.
Mis niños, este es el momento en que los más despistados de uds habrán entendido que en realidad estoy muy triste. Ya lo dijo la Zorra del Principito: es el tiempo que invertimos en las cosas lo que las hace importantes, y si nos dejamos domesticar corremos el riesgo de llorar un poco. Algunos de uds no entenderán cómo sigo recogiendo y encariñándome con cositas que no puedo conservar, para acabar llorando. Pero algunos sí me entenderán: es una misión pequeña, pero una misión de luz. Darle una oprtunidad a la vida, ¿qué otra cosa más dulce puede haber? Aunque se te vaya el corazón en el proceso.
Pd: Buscando el google fotos de gaticos me he topado con la cosa más tierna del mundo. Acá va:






1 comentario
por dios gavi no cambies, este mundo nesecita de personas como tu, trata de llegar lejos a ver si se logran cambiar cosas de la vida.