Mi antiguo gato, Stich, era gay. Y no solo eso: el amor de su vida era un perrito chihuahua que vivía en frente. Todos los días mi gato buscaba la manera de vencer su miedo y cruzaba la calle, a ver a Caramelo. O el perrito lograba desamarrarse de la correa y toreaba carros y …




lo que dicen ustedes…